Llegaba el día domingo y de pronto, lo inesperado, el sillón que estaba en la sala de estar se aburrio y se fue, ese sillón que nunca había molestado a nadie y que nadie lo había molestado a él, tomó sus cosas (una cobija y un cojín) y se fue. Por lo menos aclaró que no se iba enojado con nadie, simplemente quería un cambio en su vida, bien un poco consternado por la abrupta decisión lo acepté, pero lo que venía simplemente no me lo esperaba. Porque apenas aquel sofá cruzaba la puerta, el computador que estaba al otro lado de la habitación me hace un gesto para que me acerque, voy y me dice:
- yo quiero ese lugar donde estaba el sofá - lo miré con cara de asombro y le dije - Eso no es posible.
- ¿Porqué? - Replicó
- Pues, porque tu estás sobre una mesa redonda y ese lugar está en una esquina, hay que aprovechar bien los espacios, Si. tengo ideas feng-shuistas - le dije con una sonrisa en la cara a ver si declinaba de su idea.
Mientras que la mesa redonda obviamente escuchaba nuestra conversación y muy molesta dijo:
- De aquí no me muevo, soy una mesa de centro y en el centro me quedo - Sonaba totalmente determinada.
Así que me encogí de ombros y le hice una seña al computador de que nada puedo hacer. Pero estaba claro que esta pequeña traba no iba a dejar tranquilo al computador y haciendo a uso de su brillante procesador (Dual core, centrino duo), me dice:
- Y ¿Porqué no buscas a mi bueno amigo escritorio y nos cambiamos los dos?
- Jajaja. Ahora le dices buen amigo, ¿no recuerdas como terminaron de peleados ustedes dos?
- Fue una pequeña rencilla quizás hasta ya lo olvidó
- Si, seguro después que se dijeron de todo, bueno igual le preguntaré - Haber si con esto me dejaba en tranquilo.
Me dirigí a mi habitación pensando pero ¿y qué iba a decir el televisor, que estaba ahora con el escritorio? A lo mejor también se podía enojar, maldito sofá en que momento le dejé ir.
- ¡Oye escritorio, que pregunta el computador si te quieres cambiar con él, al lugar que dejó ahora el sofá! - Un silencio rotundo dentro de mi habitación - ¿Me escuchaste?
- Dile que se vaya a la ************* - Me quedé helado con la respuesta - Woooh,vamos calmando las pasiones, no puede ser para tanto.
- Pero no tienes que ser rencoroso, piensa que se equivocó - Dije - a ver si con eso entraba en razón.
- Jaja! Mira quien me lo dice, el que más sabe controlarse ¿acaso no te acuerdas cuando te jugaron chueco?. Como maldecias, me ampliaste el vocabulario.
- Ey! Eso no viene al caso, además lo que me hicieron a mi no tiene nombre - Bien, igual tenía razón, no tengo moral para andar dando consejos así que me quedo callado. - Ok. No te digo más cumplí con darte el mensaje, solamente piensalo.
Fui a la sala de estar a dar las malas nuevas, cuando me llaman de vuelta de la pieza.
- Ok! lo pensé y voy a tener mis condiciones.
- ¿Cómo cuáles?
- Primero, quiero me lustren por lo menos dos veces a la semana.
- ¡En años bisiestos!
- ¡Una ves a la semana!
- ¡Cada dos años!
- ¡Una ves al mes!
- ¡Cada seis meses, mi ultima oferta!
- ¡Hecho!
- Bien, la otra condición es que vuelva el equipo de música.
- Voy a ver, pero creo que no le molestará. - Con temor pregunté si algo más, ya estaba transando demasiado y sobre todo perdiendo mucho.
- No, eso sería así que estoy listo para mudarme y salir de hoyo. - Sutil término para referirse a mi habitación.
El que se estaba llevando la parte, sin duda era yo que iba a tener que mover todo para dejarlos contentos, pero todavía me quedaba un pequeño problema, ¿dónde iba a dejar al televisor? que se quedaba sin escritorio. Solamente había un candidato posible y ese era velador que llevaba poco tiempo ahí con todos nosotros, por lo que lo tomaría por ese lado.
- ¿Qué tal velador? ¿Cómo anda la vida?
- Aquí de lo más bien relajado como siempre y algo de sueño.
- ¡Aaahh! Mira tú, que bien
- Sí, ¿no cierto? - No hallaba como abordar la conversación. ¿se nota?
- Oye mira te quería preguntar una cosa.
- Tú dirás
- No sé si notaste que estamos haciendo algunos cambios
- ¡Ah! no, no m había dado cuenta. - ¬¬' Me carga que se hagan el leso conmigo y como estaba algo astiado a esa altura me olvidé de formalidades.
- Si y tu vas a seguir el siguiente cambio - Lo tomé y me lo llevé, claro que no sin antes de que oponga resistencia
- ¡Ey! tú ¡¿Qué haces?! ¡Suéltame! de aquí no me muevo, ¡Ey! No de ahí no, ¡Voy a gritar!
- No me importa te vas a poner debajo del televisor, bueno digo eehhh, bueno tu me entiendes.
- ¿Estás loco? Está muy gordo, me va a romper, bueno digo, me entiendes eh
- No, no te entiendo.
- Claro, sólo cuando te conviene
- Fuera un plasma siquiera.
- Si fuera plasma estaría colgado en la pared.
- ¡Cállate y deja de quejarte!
- Y dime una cosa ¿Dónde vas a dejar tus cosas ahora?
Claro tenía razón donde dejaría el celular, la lámpara y todo ese cachureo que tengo.
Me senté un momento en la cama buscando alguna solución, la primera era obvia dejar las cosas en el suelo. Luego me acordé de una película y como si una luz me iluminara en ese momento se me ocurrío una brillante idea.
- Catre, lo siento pero tienes que irte
- ¿Que mierd# hablas?
- Lo que escuchaste, te vas, dejaré solamente el colchón al nivel del suelo.
- Pero vas a dormir mal
- Voy a probar
Con esto todos mis problemas por lo menos de espacio y comodidad estaban resuelto, recapitulando se fue el sofá (quien sabe donde) el escritorio dejando el televisor en aire por el momento mientras llegó el velador que a su ves dejó mucho cachureo en el piso, mientras que el computador se fue con el escritorio y dejó la mesa redonda sola, el equipo de música que estaba en el balcón también se fue con el computador y finalmente en un arrebato por mi parte heché al catre, con lo que me falta girar el colchón con la cabecera hacia el norte y termino mi feng-Shulamiento. ^^
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